Amor y furia: La lucha contra el VIH/sida en Nueva York
El VIH/sida en Nueva York: Línea de tiempo del movimiento y de las pérdidas
- 1980–1981 A finales de la década de 1980, observan por primera vez síntomas de enfermedades misteriosas en hombres gay en Nueva York. Amigos, amantes y parejas —personas como Paul Popham, Larry Kramer y Enno Poersch— ven a sus seres queridos enfermarse y morir sin explicación alguna. El personal médico también observa enfermedades igualmente inexplicables entre las mujeres y personas que consumen drogas inyectables.
- Julio de 1981 Los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) contabilizan 41 casos de sarcoma de Kaposi (un tipo de cáncer que se forma en el revestimiento de los vasos sanguíneos y los ganglios linfáticos y provoca lesiones cutáneas y subcutáneas) y neumonía por Pneumocystis (una enfermedad pulmonar grave que suele afectar a personas con inmunosupresión) en hombres gay. La ciudad de Nueva York se convierte en uno de sus primeros epicentros. Para finales de aquel año, decenas de personas habían fallecido en la ciudad, pero el Gobierno no ofrece ninguna respuesta oficial, a pesar de la evidencia clínica de que se trataba de una nueva epidemia.
- Enero de 1982 Se crea la primera organización del país que ofrece servicios para el VIH/sida, Gay Men’s Health Crisis (GMHC, Crisis de la Salud de los Hombres Gay), en el apartamento de Larry Kramer. Formado por gente voluntaria, atienden llamadas, crean grupos de apoyo y lanzan campañas de educación pública.
- Julio de 1982 New York AIDS Network, una coalición de organizaciones comunitarias e individuos, empieza su trabajo de difusión de información verídica y presionan a las autoridades locales para que tomen medidas.
- Septiembre de 1982 Los CDC utilizan por primera vez el término síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) para describir la enfermedad y crean la primera definición oficial: «Enfermedad que predice, al menos de forma moderada, un defecto en la inmunidad mediada por células presente en una persona, sin causa conocida, de disminución de la resistencia a dicha enfermedad».
- Diciembre de 1982 Nueva York ha registrado más de 500 casos de VIH/sida para el fin de año. Las iniciativas comunitarias surgen mucho más rápido que cualquier tipo de asistencia gubernamental.
- 1983 GMHC recibe recursos públicos por primera vez del Departamento de Salud Pública de Nueva York.
- Mayo de 1983 Michael Callen y Richard Berkowitz, ambos diagnosticados con VIH/sida, publican su folleto titulado How to Have Sex in an Epidemic: One Approach (Cómo tener sexo en una epidemia: Un enfoque), con los primeros consejos para practicar el «sexo seguro» basados en el cuidado, la intimidad y la experiencia vivida.
- 1984 Se establece la Design Industries Foundation Fighting AIDS (DIFFA, Fundación de la Industria del Diseño en la Lucha contra el SIDA) en la ciudad de Nueva York para recaudar fondos para la causa.
El Departamento de Salud de la ciudad lanza sus primeras campañas públicas con mensajes que recurrían al miedo como, «No se puede vivir de la esperanza». - 18 de mayo, 1986 La primera caminata solidaria AIDS Walk New York cuenta con más de 4500 participantes y recauda casi $710 000 para GMHC. Este evento anual se convierte en un pilar fundamental de la lucha contra el VIH/sida en Nueva York.
- Junio de 1986 El Tribunal Supremo de Justicia de los Estados Unidos ratifica la ley contra la sodomía en el estado de Georgia en Bowers contra Hardwick, al dictaminar que la Constitución no protege el derecho de los hombres gay a tener relaciones sexuales consensuales en la intimidad de sus hogares. La decisión exacerba la criminalización y el estigma en un momento en que la crisis del VIH/sida está teniendo consecuencias devastadoras para la comunidad gay.
- Diciembre de 1986 El número de muertes de personas con sida sobrepasan las 6500 en la ciudad a fin del año.
- Marzo de 1987 Fundación de AIDS Coalition to Unleash Power (ACT UP, Coalición contra el SIDA para Desatar el Poder) en el Lesbian and Gay Community Services Center (Centro de Servicios para las Comunidades Lesbiana y Gay) de Nueva York. Lo que comenzaría con un furioso discurso de Larry Kramer se convierte en la fortaleza necesaria para transformar el debate público a través de acciones directas y un diseño gráfico audaz.
- Febrero de 1988 Miembros del Producers’ Group fundan la organización Broadway Cares para recaudar fondos para el movimiento en la lucha contra el VIH/sida, al que se suman profesionales del mundo del arte y de la moda.
- 1989 El VIH/sida se convierte en la principal causa de muerte de hombres jóvenes en la ciudad de Nueva York; el número acumulado de fallecidos supera los 19 494.
- Mayo de 1989 La «Reina de la Noche» Susanne Bartsch lanza su primer evento benéfico Love Ball en el salón de baile Roseland de Nueva York para convocar a la comunidad de la moda y logra recaudar $400 000 para las personas afectadas por el VIH/sida.
- 1ero de diciembre, 1989 Visual AIDS, fundada en 1988, lanza su Día Sin Arte como «un día de acción y duelo» para honrar a artistas que fallecieron debido a la enfermedad. Para entonces, más de 19 000 personas en Nueva York habían muerto de VIH/sida. Este día activistas empapelan con enfurecido arrebato las paredes de la ciudad con sus afiches y volantes exigiendo acceso a medicamentos y para que el VIH/sida sea incluido en la agenda nacional.
- 1992 Hasta la fecha, más de 35 000 personas han fallecido por el VIH/sida en la ciudad de Nueva York. La epidemia traspasa divisiones de raza, género y económicas, aunque el acceso a los servicios sigue siendo desigual.
- 1993–1995 El punto más álgido de la epidemia.
- Enero de 1993 Tras años de activismo, los CDC finalmente amplían su definición del VIH/sida para incluir dolencias que afectan a las mujeres —como el cáncer de cuello uterino— gracias la presión ejercida por el Comité de Mujeres de ACT UP y la organización Women’s Health Action and Mobilization (WHAM!).
- 1993 Durante la segunda década de la epidemia las tensiones internas en torno a temas de raza, género y estrategia provocan una disminución en la participación en ACT UP/Nueva York y sus miembros además debaten el futuro de las acciones directas.
Housing Works, fundada por antiguos miembros de ACT UP, intensifica sus esfuerzos legales y de activismo para garantizar una vivienda digna para la población de bajos ingresos con VIH/sida en Nueva York. - Diciembre de 1994 A finales de este año solamente, más de 7000 personas fallecieron en Nueva York por consecuencias relacionadas con el VIH/sida.
- Junio de 1995 La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) aprueba el primer inhibidor de la proteasa, marcando el inicio de una nueva era de terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA).
- 1996–99 Se generaliza el acceso a terapias antirretrovirales eficaces. Las muertes comienzan a disminuir, pero de manera desigual; todavía existen marcadas disparidades en el acceso a los tratamientos, sobre todo a nivel de raza y clase social.
Las organizaciones comunitarias centran su labor en la atención a largo plazo y en la supervivencia, en lugar de cómo responder a la crisis. Para el 1999, se registrarían en Nueva York más de 123 000 diagnósticos de VIH/sida y casi 78 000 muertes por causas relacionadas con el VIH/sida.
Nueva York responde al VIH/sida: El amor, la acción y el poder de los afiches
«Las epidemias no anuncian su llegada, sino que hacen su entrada sigilosamente». —Ronald Bayer y Gerald M. Oppenheimer, AIDS Doctors.
A finales de los años 1970 y principios de la década de 1980, en Nueva York, Los Ángeles y San Francisco comenzaron a aparecer una serie de casos de enfermedades poco comunes —sarcoma de Kaposi, neumonía por Pneumocystis— en hombres jóvenes gay sin enfermedades previas, así como en personas que consumían drogas inyectables. Personal médico, activistas y pacientes informaron a las autoridades de la salud pública que esta nueva enfermedad se manifestaba de forma inusual, pareciéndose a menudo a las etapas avanzadas de enfermedades, aunque no relacionadas entre sí.
En aquella época, la criminalización de la homosexualidad era aún una realidad en casi todo los Estados Unidos. En 1986, con el caso Bowers contra Hardwick se quiso impugnar estas leyes a nivel federal, sin embargo, eventualmente el Tribunal Supremo dictaría a favor de la constitucionalidad de las leyes estatales contra la sodomía. Este contexto legal pondría de manifiesto los riesgos que las personas corrían simplemente por reunirse en clubes, bares y balnearios, espacios que no solo eran refugios sociales y eróticos, sino que se habían convertido en lugares de vigilancia, redadas policiales y arrestos. Esta situación de riesgo evidencia la valentía con que la comunidad hizo frente al VIH/sida desde un principio, ya que lucharon por protegerse y cuidarse mutuamente bajo la constante amenaza de la persecución legal. Los afiches de este periodo reflejan tanto su actitud desafiante como su vulnerabilidad, diseñados por comunidades que habían sido criminalizadas por mucho tiempo por el simple hecho de existir. Al mismo tiempo, para mitigar los daños y reducir la transmisión entre personas que consumen drogas inyectables, activistas empezaron a promover medidas como el intercambio de jeringas.
La confusión inicial en torno a esta enfermedad se vio agravada por el estigma: los primeros acrónimos como GRID (Gay-Related Immune Deficiency o inmunodeficiencia relacionada con gais) enmarcaban la epidemia desde la homofobia. Entre las comunidades de personas que consumen drogas inyectables, lo que se conoce como VIH/sida se llamaba «the dwindles» (decadencia) o «adenopatía de la Isla Rikers». En 1982, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) denominaron oficialmente a la enfermedad SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). A medida que aumentaba el número de muertes y ante la falta de una respuesta del Estado, la población neoyorquina se movilizó, publicando boletines comunitarios y poniendo en marcha los primeros programas autogestionados de cuidado y de defensa.
Cuando el VIH/sida azotó Nueva York a finales de la década de 1970, los afiches ayudaron a alzar la voz a lo que las instituciones guardaban silencio. En una ciudad predispuesta a la competencia visual —calles abarrotadas, anuncios en el metro, volantes de clubes nocturnos— estos afiches se convirtieron en un salvavidas. Distribuidos en los cinco distritos de la ciudad, desde los balnearios del Bronx hasta los salones de belleza de Brooklyn, desde los centros de salud de Staten Island hasta los eventos de la celebración del orgullo en Queens y las esquinas de Manhattan, estos afiches ayudaron a las personas a encontrar clínicas, a llorar a sus muertos, a exigir justicia y a luchar por los vivos.
Esta exposición explora cómo el diseño gráfico dio forma al movimiento de base frente a la epidemia del VIH/sida entre 1979 y 1999 en Nueva York. Las campañas de salud pública, la propaganda de agitación (agitprop), los folletos benéficos y los volantes de clubes documentan más que tan solo mensajes: trazan un mapa de las comunidades que construyeron sistemas de supervivencia desde cero, a menudo antes de que el Estado estuviera dispuesto a actuar.
Estos afiches no eran tan solo adornos. Servían como infraestructura de comunicación, incluyendo mapas para llegar a las clínicas, convocatorias a protestas, cartas de amor y advertencias. Lograron hacer visible una epidemia invisible y, más allá de expresar dolor, sirvieron para movilizar a la gente. Como el académico Douglas Crimp escribe en su libro Melancholia and Moralism (Melancolía y moralismo), el VIH/sida exigía tanto «duelo como militancia». Estos afiches piden al público ver la epidemia no solo como una crisis de salud pública sino como una contienda sobre cuáles personas tenían el derecho a ser vistas, escuchadas y a vivir. Si bien los afiches eran un medio para reflejar experiencias, también tenían la intención de afirmar y proteger la vida misma.
Esta exposición contiene referencias visuales y escritas a situaciones sexuales y del consumo de drogas.
Todos los carteles forman parte de la Colección Permanente de Poster House, a menos que se indique lo contrario.
Poster House reutiliza en lo posible materiales de exposiciones anteriores para impulsar prácticas sostenibles.
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La reacción que nace de una crisis
Al inicio de la crisis del VIH/sida, el miedo se propagó rápidamente y la ayuda oficial desgraciadamente tardó en llegar. Las agencias de Gobierno se mostraron indecisas, los mensajes públicos fueron contraproducentes y los grandes medios de comunicación a menudo ignoraban el creciente número de muertes. Ante la falta de apoyo institucional, las redes de base de la ciudad de Nueva York decidieron tomar medidas.
En 1983, los activistas Michael Callen y Richard Berkowitz publicaron How to Have Sex in an Epidemic: One Approach (Cómo tener sexo en una epidemia: Un enfoque), una guía innovadora basada en el cuidado, en la franqueza y en la autonomía sexual de los hombres gay. Su mensaje —que el sexo puede ser seguro, amoroso y placentero incluso en aquellas circunstancias— contribuiría a lanzar un nuevo paradigma de prevención: el sexo seguro. Escrita por dos hombres gay que se identificaban como personas con VIH/sida (PWA, por sus siglas en inglés), esta publicación encarnaba el enfoque de la comunidad: nada para nosotros sin nosotros, tanto para los hombres gay como para las personas con VIH/sida.
Al igual que la guía sobre el sexo seguro, los primeros afiches sobre el VIH/sida no se parecían ni sonaban a las típicas advertencias sanitarias del Gobierno, sino que incorporaron colores llamativos, texto bilingüe en inglés y en español, arte de los cómics y jerga de la comunidad. Impresos en imprentas offset comunitarias y distribuidos de mano en mano en librerías, bares y clínicas, estas obras fueron creadas por y para las personas más afectadas por la crisis del VIH/sida. Las primeras personas en organizarse empapelarían la ciudad con estos nuevos mensajes.
Grupos como Gay Men’s Health Crisis (GMHC, Crisis de la Salud de los Hombres Gay) lanzaron líneas directas de atención y pusieron en marcha servicios de consejería en sus apartamentos, ofreciendo apoyo cuando los hospitales no lo hacían. Estas primeras campañas impulsadas por la comunidad no avergonzaban a las personas, sino que las educaban, empoderando a las poblaciones vulnerables con las herramientas necesarias para sobrevivir.
Los afiches de esta sección muestran cómo los mensajes de salud pública pueden comenzar desde los márgenes. Ofrecen un modelo para la supervivencia a través del diseño, la valentía y el cuidado colectivo. Cuando el Estado no supo cómo reaccionar ante la epidemia, la comunidad se movilizó y realizó el trabajo necesario para ayudarse a sí misma.