Diseñados para ser rojos: Los afiches de los pueblos indígenas de Norteamérica
La cultura visual de los anuncios publicitarios norteamericanos, desde la mantequilla hasta la cerveza, desde los automóviles Ford hasta el fútbol americano, ha hecho perenne las representaciones que comercializan, invisibilizan y deshumanizan a los pueblos indígenas. Rara vez artistas indígenas reciben reconocimiento por las ideas e imágenes que diseñan, a quienes se les ha despojado de control sobre su narrativa o cómo se les representa, o sobre los canales y medios que se usan para filtrar estas imágenes. Las vivencias indígenas han sido históricamente reducidas a una iconografía que promueve el mito «americano» de que todos los pueblos originarios, a pesar de su numerosa variedad, han dejado de existir, relegándolos al pasado. Por ya mucho tiempo, quienes generan mitos o forman parte de las agencias de publicidad, han utilizado el diseño gráfico para contar historias sobre los pueblos nativoamericanos, las Primeras Naciones, los pueblos Métis, pueblos originarios de Alaska y otros —en lugar de hacerlo con los pueblos indígenas—, dando lugar a representaciones reduccionistas, inexactas y perjudiciales de dinámicos, vivientes y diversos grupos de personas.
La rica historia del arte gráfico indígena de Norteamérica demuestra que quienes lo conciben no son meros sujetos del diseño, le dan forma —es gente innovadora que ha creado obras vibrantes, subversivas y optimistas, a pesar de tener que soportar el exterminio cultural, la usurpación de sus territorios y la marginalización socioeconómica por siglos.
Esta exhibición, a través de ejemplares que abarcan casi dos siglos y en representación de más de 60 pueblos originarios y naciones, devela y celebra las historias del diseño que siempre han existido junto a, a pesar de y como actos de resistencia contra las narrativas dominantes del colonialismo. Estos afiches que nos muestran detalles tan variados como una suntuosa ornamentación de cuentas, frybread (parecido a los buñuelos mexicanos) y el maíz sagrado, así como símbolos narrativos y personajes de cómics; son parte del panteón más amplio de la historia del diseño que, lejos de ser simples notas marginales o correcciones, se han convertido en elementos fundacionales esenciales para su futuro. A pesar de tener que enfrentarse a una constante invisibilización y exclusión, estas imágenes nos ofrecen innovación y regocijo al documentar las historias y linajes de una vibrante vida que desafía la narrativa dominante de Occidente, para celebrar la resistencia, orgullo, humor e ingenuidad contemporáneos —y no estrictamente históricos— de los pueblos indígenas. Estas imágenes también desafían presunciones convencionales de que la autenticidad indígena requiere subyugación, sufrimiento o segregación del mundo moderno, enfocándose en cambio en el amplio espectro de las vivencias de los pueblos originarios.
Esta exposición contiene imágenes y lenguaje racistas, así como referencias al asesinato y violencia sexual, que pueden resultar ofensivos y perturbadores.
Poster House reutiliza en lo posible materiales de exposiciones anteriores para impulsar prácticas sostenibles.
Esta exposición no habría sido posible sin la generosa contribución de la Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, con fondos federales otorgados por el National Endowment for the Arts.
Contamos con financiamiento adicional proporcionado por fondos públicos del Departamento de Asuntos Culturales de la Ciudad de Nueva York, en colaboración con el Concejo Municipal y el New York State Council on the Arts (NYSCA).