Encanto, conservadurismo y consumo: Lefor-Openo y la Francia de la posguerra
En la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, Francia debió enfrentarse al abrumador reto de restaurar la nación tras el conflicto. Había un considerable porcentaje de jóvenes varones muertos, heridos o prisioneros de guerra; la industria del país estaba en ruinas; sus granjas y, por lo tanto, su producción alimentaria, habían sido diezmadas; y, en general, la colaboración del Gobierno de Vichy con los nazis había dejado a su población desesperanzada. La economía francesa era la mitad de lo que había sido antes de la guerra y se veía amenazada por la escasez y una inflación desenfrenada, lo que había llevado a la población a limitar sus gastos a las necesidades básicas.
Un rápido crecimiento demográfico y económico definirían a las siguientes dos décadas, así como cambios sociopolíticos de gran significado, propiciados principalmente por el general Charles de Gaulle, quien había sido reintegrado al Gobierno por voto de la Asamblea en 1958, tras su jubilación. Su visión para la reconstrucción de Francia como una potencia global independiente influenciaría todo aspecto de las vidas de la población, desde la economía hasta sus hábitos de consumo, sus códigos morales y actividades de ocio. Era inusual, no obstante, que los afiches de este periodo hicieran énfasis en este tormentoso panorama. La publicidad se inclinaría más bien por radiantes imágenes optimistas que saturaron las calles con encanto, en lugar de caos. Junto a importantes artistas varones como Raymond Savignac y Hervé Morvan, mucha de esta era de intenso cambio fue documentada indirectamente por afiches creados por una nueva empresa conocida como Lefor-Openo, integrada por dos diseñadoras gráficas.
Marie-Claire Lefort y Marie-Francine Oppeneau alcanzarían la mayoría de edad en una Francia que buscaba una nueva identidad en la posguerra. Ambas se conocieron como estudiantes de dibujo en el Lycée Claude Bernard en París, con el propósito de convertirse en maestras. Pero pronto se percatarían que crear arte les era más grato que enseñar y, además, que su mayor deseo era trabajar juntas en proyectos. A continuación, se matricularon en el École Paul Colin, una escuela de arte y diseño fundada en 1930 por el mismo Colin, uno de los más famosos y exitosos diseñadores franceses de afiches del siglo XX. En una época en la que había pocas mujeres de renombre en el país con esta profesión, Colin las empujaría a abandonar su interés inicial en la escenografía teatral para acercarlas al medio que lo había hecho a él famoso. Cuando empezaron a colaborar profesionalmente, tantearían una versión más sencilla y llamativa de sus extensos nombres para firmar sus obras. Finalmente se decidieron por el nombre artístico de «Lefor-Openo», elección que las acompañaría a lo largo de sus 12 años de carrera en el diseño de afiches.
Todos los afiches forman parte de la Colección Permanente de Poster House, a menos que se indique lo contrario.
Poster House reutiliza en lo posible materiales de exposiciones anteriores para impulsar prácticas sostenibles.
Este programa cuenta con el apoyo, entre otros, de fondos públicos del Departamento de Asuntos Culturales de la ciudad de Nueva York, en colaboración con el Ayuntamiento y el New York State Council on the Arts (NYSCA).