De la monarquía a la modernidad: Viajes, identidad y la Primera República de Checoslovaquia (1918–1938)
El 28 de octubre de 1918, Checoslovaquia declaró su independencia para formar un nuevo país conformado por Bohemia, Moravia, Eslovaquia, partes de Silesia y Rutenia Subcarpática —todos territorios que habían formado parte del Imperio austrohúngaro, disuelto tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. Este periodo, desde octubre de 1918 hasta la firma del Pacto de Múnich en septiembre de 1938, cuando se cedió a la Alemania nazi los Sudetes (región a lo largo de las fronteras norte y oeste de Checoslovaquia), se conoce como la Primera República de Checoslovaquia, más comúnmente conocida como la Primera República.
Como se trataba de un Estado recientemente constituido, conformado por diversos grupos étnicos y regiones, la joven república se enfrentaba al reto de tener que construir no solo de su economía y sistema político, sino una identidad nacional unificada. Al utilizar el poder de la cultura visual, buscaba presentarse ante el mundo —y ante su propia ciudadanía— como un país unido y con proyección hacia el futuro, para reafirmar su presencia en la escena internacional. Los afiches turísticos fueron una de las herramientas más llamativas que utilizaría: imágenes dinámicas y estilizadas para celebrar los paisajes, ciudades, cultura, industria y logros tecnológicos del país, al mismo tiempo que proyectaba una identidad nacional orgullosa, soberana, progresista, estable y distintivamente checoslovaca. Estos afiches revelan las aspiraciones de una joven nación, ansiosa por reclamar su lugar en Europa.
Durante este breve periodo de 20 años, el país pasaría por un proceso tan extraordinario de progreso, prosperidad, innovación tecnológica y optimismo que se transformaría en uno de los países más industrializados de Europa. Su renta per cápita era también una de las más altas del continente, convirtiéndola en un referente del éxito económico y político.
Esta exposición explora afiches turísticos raramente vistos de la época dorada de la República Checoslovaca. Gente del mundo del arte, diseño gráfico y estudios del diseño comercial comprendieron que el turismo era más que un simple pasatiempo: era una forma de hacer diplomacia. En una región por mucho tiempo definida por las fronteras del Imperio austrohúngaro, los afiches turísticos checos del periodo posterior a la Primera Guerra Mundial se convirtieron en herramientas de poder blando, buscando persuadir tanto la opinión nacional como extranjera de que la Primera República era una nación de oportunidades, encanto y progreso. Con la ruptura de la monarquía también desaparecieron los artísticos pero rígidos paisajes que habían adornado los afiches de los Kaiserlich-Königliche Österreichische Staatsbahnen (Ferrocarriles Imperiales Reales del Estado Austriaco). Los balnearios, pueblos medievales y complejos hoteleros de montaña dejaron de ser simplemente destinos atractivos para convertirse en símbolos de una nación unificada y moderna. Estos afiches turísticos fueron mucho más que anuncios publicitarios para convertirse en vehículos para promover la imagen del país: una nueva forma de narración cultural y parte de una nueva narrativa nacional. También ilustran cómo una pequeña república incipiente utilizó la promoción de su propio territorio, a través del arte y los viajes turísticos, para proyectar su imagen como una democracia moderna.
El diseño de estos afiches refleja los movimientos vanguardistas de la época —el art déco, el constructivismo y el funcionalismo— y se inspiran en motivos folclóricos locales y en la iconografía nacional, fusionando la tradición con la innovación, para forjar una imagen a la vez cosmopolita y singularmente propia de Checoslovaquia. En conjunto, celebran la promesa de Checoslovaquia: un Estado democrático, culto y optimista, arraigado tanto en la tradición como en el progreso. Esta promesa fue auténtica pero de corta duración, ya que tendría su final el 15 de marzo de 1939, fecha en la que la Alemania nazi violó el Pacto de Múnich e invadió y ocupó el resto del país.
Esta exposición está organizada paralelamente con Czech Travel Posters: The Design of a Nation (Afiches turísticos checos: El diseño de una nación), en exhibición en el Centro Checo de Nueva York del 18 de septiembre al 30 de noviembre de 2026. Les animamos a visitar ambas exposiciones que celebran la vibrante variedad del diseño checo.
Poster House reutiliza en lo posible materiales de exposiciones anteriores para impulsar prácticas sostenibles.